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lunes, 28 de enero de 2019

“Maduro, Potencias y Bufones”


Dice un famoso refrán que “quien siembra vientos recoge tempestades”; en el entendido de que, las malas ideas al final traen consigo serias consecuencias. Son precisamente esas desquiciadas decisiones conjuntamente con las sacudidas exteriores, las que tienen a la República de Venezuela pendiendo de la espada de Damocles. Toda vez que, su futuro inmediato está en las manos de un autócrata y enajenado mental o en su defecto, en las de un anodino político carente de liderazgo; tan ignorante, que hasta vive ajeno de que es un títere del poder imperial.    
Maduro un Plebeyo Presidente.

He gritado a los cuatro vientos que Nicolás Maduro, al margen del cerco económico propio de guerra fría al que ha sido sometido; no tiene la más mínima capacidad profesional ni la inteligencia emocional para ser presidente de un país tan importante en términos geoeconómico como lo es Venezuela. La banalidad intelectual de Maduro es la causa principal de la engorrosa situación por la que está atravesando en este momento. En virtud de ello, si, aunque sea en la televisión o la radio hubiera escuchado alguna vez el concepto de gobernanza; habría entendido que el primer paso que debió dar fue hacer una gran alianza con las fuerzas opositoras.

Dentro de ese contexto, Maduro olvidó que en 2013 ganó las elecciones amparado en las columnas de un liderazgo ajeno y, que se votó por él bajo la motivación del luto y las lágrimas con una ventaja sobre Capriles de apenas 1.49%. Por consiguiente, el primer paso debió ser un llamado a un gran pacto de nación donde estuvieran incluidos todos los actores del país; cosa que nunca pasó. Asimismo, debió concentrarse en la construcción de un vernáculo liderazgo sobre la base de políticas públicas efectivas y, acuerdos programáticos con los poderes facticos de ese país. Empero, ignoró que antes de juramentarse como presidente; las propias elecciones le habían dicho que tenía la mitad de la población en su contra.

Piñata de las Potencias.

A pesar de que casi todos los humanos nos negamos aceptarlo y, de que la gran mayoría lo ignora ¡pero el mundo tiene dueños! Y, en aquellos espacios del globo terráqueo donde aún no tienen el control absoluto es donde germinan los conflictos sociales y donde se fabrican las crisis económicas; como es el caso de Venezuela única y exclusivamente por ser uno de los pivotes más ricos del mundo. Por eso, están las potencias matándose en una guerra silente para apoderarse de su riqueza como mismo lo hicieron en Latinoamérica, África, Asia y medio oriente que al final, como dice el gran Noam Chomsky “los efectos recaen sobre los más pobres y marginados”. 

En ese sentido, solo a final de 2018 Venezuela firmó acuerdos con Rusia y Turquía por casi 10,000 millones de dólares y, tiene también ingentes intereses con China e Irán; actores que son los principales dolores de cabeza de EE.UU. y sus correligionarios. Por tal razón, si a los EE.UU. les importara la democracia en Venezuela no tuviera como socios estratégicos a Israel, Arabia Saudita, Egipto, etc. Si a Inglaterra y Francia le interesara el hambre de los venezolanos, también le importara el hambre del África y Haití que ellos se cogieron. Y, si a la OEA le importaran las elecciones de Venezuela, también le hubiera importado el fraude en Hondura y la prisión ilegal contra Lula para que no ganara las elecciones en Brasil.   

Bufones que no llegan a Cómicos.

Un circo puede tener todas las atracciones del mundo, pero si carece de payasos jamás tendrá un verdadero atractivo. Desde esa perspectiva, si extrapoláramos esa aseveración a la trágica situación por la que atraviesa Venezuela tendríamos que sindicar que, Luís Almagro, Guaidó y muchos otros; son los bufones que no llegan ni a cómicos en este proceso. Con el agravante, de que resulta imposible de creer que países que en el pasado fueron víctimas de la inercia, intriga y hasta el apoyo de la OEA en las intervenciones estadounidense, hoy muchos de ellos coincidan con esa entelequia anacrónica y con el funesto, execrable y títere de Almagro.

De igual forma, a pesar de que estoy convencido de que el plebeyo de Nicolás Maduro debe salir del poder y lo antes posible; no menos cierto es, que esa decisión debe tomarla el pueblo sin la influencia e imposición de nadie. Si realizáramos algunas preguntas podríamos entender un poco el asunto. 1ro, ¿puede hablar de legitimidad un presidente que recibió 3 millones de votos menos que su contrincante como Trump? 2do, ¿Dónde estaba metido este bufón llamado Juan Guaidó hasta hace 3 semanas? 3ro, ¿Tiene la OEA credibilidad para deslegitimar a nadie? 4to, ¿qué buscan países de Latinoamérica haciendo causa común con sus verdugos? Y 5to ¿porque llegó de sorpresa Mike Pompeo a presionar países a la reunión de la OEA?

Autor: Lic. Manuel Cruz (M.Sc.)
Geopolitólogo, Abogado,
Catedrático & Comunicador


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