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domingo, 15 de abril de 2018

“La Historia Persiguiendo al PLD”


Desde que los Sumerios inventaron lo que puede definirse como escritura a finales del IV milenio a. C., en la llamada Edad del Bronce. Con ello, dieron origen a lo que conocemos como civilización. Desde ahí, comienzan a recogerse y registrarse todos los acontecimientos, actuaciones, avances y descubrimientos de los humanos. Germinando, el conjunto de técnicas y métodos que bautizamos como historiografía. Todos ellos, con una característica común en todas las actividades del hombre, que es; la metamorfosis de las ciencias o de su accionar.

Sin embargo, si utilizamos la historiología que es el conjunto de explicaciones, métodos y teorías sobre cómo, por qué y en qué medida se dan cierto tipo de hechos y, la extrapolamos al campo de la historia política, podremos verificar que la división ha sido, el elemento principal y propiciador de las grandes derrotas de las monarquías, de los imperios, de las repúblicas, de los Estados, de los gobiernos y de los partidos. Cuya génesis, se manifiesta por, la hegemonización o globalización de una idea; o por la lucha de poder para el ejercicio de ese mismo poder. Con el agravante, de que parece ser una condición inmutable y perpetua de la ciencia política.

El Fracaso Histórico de las Divisiones.

La historia política es tan profusa, que se pudieran mencionar miles de ejemplos en donde las divisiones; han impedido la conquista del poder o la perdida y consolidación del mismo. Por ejemplo, tras la muerte de Alejandro el Grande, los “Diádocos” sus sucesores, exceptuando a Ptolomeo, solo en 40 años por las intestinas luchas con los persas y las divisiones; les hicieron perder el más grande imperio que todo oriente haya visto. Ese mismo accionar, llevó a Roma, el imperio más poderoso de la historia, a ser hoy; una simple ciudad religiosa de apenas 1,287 km² ya que la división, tanto en la Monarquía, como en la República y el Imperio; fueron el pan nuestro de cada día.

Así mismo, el Imperio Otomano, uno de los más poderosos e importantes de su época, se vio inmerso en una división tan profunda entre los príncipes Mustafa y Mehmed a la sazón, herederos al trono y protagonizada por sus madres, que la misma; causó la muerte de ambos y ninguno llegó al trono. De igual forma, la historia ha tenido divisiones tan pletóricas como las de Jefferson y Adams, que hasta le impidieron guiar a sus seguidores. Por tal razón, antes de la “Duodécima Enmienda”, siendo los peores enemigos; terminaron siendo juntos Presidente y Vicepresidente respectivamente. Igualmente, el caso más emblemático de Latinoamérica fue el famoso Congreso de Panamá de 1826, en el que Bolívar y Sucre aun creyendo en la misma causa; no lograron ver la integración de América por incluir el Mariscal de Ayacucho a EE.UU.

Las Divisiones Dominicanas.

Sin duda alguna, la máxima latina “divide et impera” patentizada por César y Napoleón, ha vivido en el escenario político dominicano desde el mismo 27 de febrero de 1844. Tanto así, que los propios padres de la patria eran: Uno liberal, otro activista y el otro; abiertamente anexionista. División conceptual, que dio origen al Estado del siglo XVIII que tenemos hoy. Las divisiones entre nosotros trajeron a los Yankees en el 65, las de Bosch, Juan Isidro, Silfa y Mainardi, propiciaron el Estado policial y sangriento de Balaguer y sus 12 años, las de Bosch y Peña; mantuvieron a Balaguer en el 74, las de Peña, Jacobo y Jorge Blanco trajeron a Balaguer en el 86, las de Hipólito y Hatuey derrumbaron el gobierno y el país en 2004 y las divisiones de Miguel e Hipólito; impidieron una posible vuelta al poder en 2012 del PRD.    

En ese sentido, hoy que se ciernen profundas raíces de divisiones en el seno del PLD, y con ello, la futura estabilidad del país pende de las apetencias desmedidas de sus líderes, hay que luchar porque la historia que Bosch mandaba a estudiar no se apodere del partido. Ahora que las encuestas reflejan una posibilidad real de salir del poder en 2020, tienen que apostar a la unidad, a ser portadores de los acuerdos, a retomar la diversidad de criterios con un objetivo en común y, apartar un poco el “Centralismo Democrático” que, en este momento, no genera otra cosa más que; profundizar la división. Desde esa perspectiva, el PLD solo tiene tres caminos, Unidad, Tercera Opción o el Tsunami; junto con vientos huracanados.   

Autor: Lic. Manuel Cruz (M.Sc.)
Politólogo, Abogado & Especialista en Geopolítica







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