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jueves, 2 de noviembre de 2017

“El PLD y el Imperio Romano”

Fundación y Poder de Roma.
Los tratadistas e historiadores de la antigua sociedad romana han unificado el criterio respecto al 21 de abril del 753 a. C., como la fecha cierta de su fundación, empero, ninguno de ellos, ni siquiera el propio Rómulo, fundador de la misma, imaginó que esta llegaría a convertirse en el más grande e importante imperio de todos los tiempos. Al margen de todas las fantasías, leyendas, mitos y verdades que envuelven la historia de Roma, desde la caída del último monarca Romano Tarquinio el Soberbio en el 509 a. C., y con ello, el advenimiento de la república. Roma comenzó a consolidar su expansión territorial, política y económica, e impuso su poder por todo el mediterráneo, y más allá del mismo!

En ese sentido, no existen dudas, de que tanto la república como el Imperio Romano, constituyen las formas de gobiernos más luminosas de ese pueblo. Así mismo, Roma trajo y perfeccionó los más importantes avances al mundo occidental, sobre todo; en el orden jurídico y político, convirtiéndose en un referente obligatorio y comparativo en el Estado moderno, aún después de la caída del imperio. Desde la Ascensión al poder de Octavio Augusto, Roma ya se percibía invencible, y solo era amenazada esporádicamente por las invasiones de los bárbaros. El poder de Roma fue tan opulento que, hasta diferentes emperadores, verbigracia; Calígula, Nerón, Cómodo etc, creyeron ser verdaderos Dioses en la tierra. ¡Al igual como se lo están creyendo muchos hoy en el PLD!

Caída del Imperio y Similitud con el PLD.

Tras 500 años de grandeza e incontables triunfos, el imperio Romano de occidente por diversas razones cayó del pináculo. Entre ellas, las constantes invasiones de los pueblos germanos, (Bárbaros), las enfermedades que aparecieron en el 266 d.C., la inestabilidad política, el cristianismo, la degeneración de la moralidad y la crisis del sistema de producción esclavista etc. En ese sentido, si hiciéramos un símil con la antigua Roma y el PLD, podemos ver con facilidad que tienen características muy similares, con una mayor acentuación en la concentración de todo el poder. Tanto el PLD como Roma, nacieron de la ruptura de dos hermanos, con muy pocos miembros, bajo la dirección vertical de un hombre etc. El PLD se parece hoy tanto a Roma, que hasta en el proceso interno pasado, quitaron la vida de dos compañeros en la búsqueda implacable del poder, igual cοmο hizo Brutus cοn Julio Cesar.

Si el PLD no se envuelve en una vertiginosa, profunda y efectiva profilaxis, renovación y cohesión interna, sin duda alguna, correremos el mismo camino que el imperio Romano, donde elementos exógenos e internos; dieron al traste con la caída de un imperio que parecía invencible, muy parecido, por cierto, al PLD de hoy. Es evidente que, tras la masificación del partido, las inconductas gubernamentales de algunos, y por la lucha feroz de corrientes internas, hemos perdido de manera paulatina la capacidad de jugar con los tres pilares de la persuasión expuestos por Aristóteles. (Ethos, Pathos y Logos) para cautivar al elector. Motivo por el cual, estamos compelidos a realizarnos una introspección partidaria.

El Cambio de Partido a Maquinaria Electoral.

El politólogo estadounidense Joseph Lapalombara dice, que en los tiempos modernos un verdadero partido es. “Aquel que traspasa la figura de sus líderes” y, que busca de manera “constante, deliberada y consciente, el apoyo popular para conseguir sus fines, y no exclusivamente en elecciones”. Sin embargo, para nadie es un secreto que el PLD está haciendo todo lo contrario, pues una gran parte de la gerontocracia interna están tan convencidos del inexpugnable poder del PLD, que solo faltaría cambiar el símbolo partidario de la estrella amarrilla, por el águila imperial de Roma.

En virtud de ello, el PLD en las últimas décadas haciendo un ejercicio pragmático y utilitarista de la búsqueda del poder, ha pactado con todas las fuerzas políticas posibles; menos con el propio PLD. Y hemos perdido la fisonomía que nos distinguía de las demás organizaciones políticas. Por consiguiente, resulta impostergable que la dirección del partido (CP) logre entender, que el PLD es un partido cuando todos sus miembros llegan entusiasmados, cohesionados y esperanzados a realizar sus labores partidarias, o en su defecto, el partido no será otra cosa que; ¡cuatro paredes pintadas de morado con una estrella amarilla y un recuerdo generalizado que dirá, ese era el partido de Bosch!

Autor: Lic. Manuel Cruz

Politólogo, Abogado y Comunicador 


1 comentario:

  1. Wooo hoy apenas unos años después se confirma su análisis. A la verdad no conocía al autor pero con ese articulo se ha ganado mi respecto, lo buscaré en todas sus redes y lo seguiré.

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